← Blog

Bonos de peluquería: cómo llevarlos sin perder la cuenta

23 de septiembre de 2026

Los bonos son de lo mejor que le puede pasar a un salón: cobro por adelantado y una clienta que vuelve. También son lo que más discusiones da cuando se llevan en una tarjeta de cartón.

Dónde se pierde la cuenta

El bono vive en la ficha de la clienta, no en su bolso

Si el bono está apuntado con la clienta que lo tiene, da igual quién la atienda o si trae la tarjeta: cuántas sesiones le quedan se mira en su ficha. Y la conversación del «yo creía que me quedaban dos» se acaba, porque las dos partes miran lo mismo.

Las citas aplazadas, con su propio estado

Una cita aplazada no es una cita cancelada: es una que hay que volver a dar. Si tiene su propio estado, al final de la semana se ve qué clientas se quedaron en el aire y se las puede llamar antes de que se vayan a otro sitio.

Recordar la cita el día antes

La mitad de los huecos de una agenda son olvidos. Un correo el día antes, con la hora, evita buena parte, y si la clienta no puede venir te lo dice con tiempo de dar el hueco a otra. En Prontara se enciende en Ajustes, y el correo sale con el nombre y la marca de tu salón.

El programa de Prontara para peluquerías y estética trae así cada cita, bono o tratamiento, con sus estados —presupuestado, reservada, en curso, aplazada, realizada, cobrada y cerrada—, la agenda del día con quién atiende cada cita, y el ticket de cada clienta.

El programa de Prontara para peluquería / estética

Se contrata online, se prepara solo en minutos y se usa desde el navegador. Los precios están publicados.

Ver lo que traeVer precios