Inmobiliaria: cómo organizar los encargos, interesados y visitas
En una inmobiliaria pequeña los inmuebles están en los portales, los propietarios en el teléfono y los compradores en la memoria de cada agente. Mientras la cartera es corta, funciona. Cuando crece, se escapan operaciones sin que nadie lo note.
Cada encargo, con el estado en que está de verdad
Un encargo pasa por en estudio, encargo firmado, en comercialización, vendido o alquilado, comisión facturada y cerrado. Y hay uno que casi nadie apunta: retirado por el propietario. Si ese estado existe, el piso que ya no está disponible deja de anunciarse por error y deja de enseñarse a quien pregunta.
Las valoraciones que no se convierten
Una valoración es un encargo que todavía no se ha firmado. Si se apunta como tal, con su propietario, al final del mes hay una lista de valoraciones hechas a las que nadie ha vuelto a llamar, que es la cartera más barata que se puede conseguir.
El comprador que preguntó por otro piso
Quien preguntó por un piso y no lo compró sigue buscando. Si cada comprador o inquilino interesado entra como oportunidad, cuando llega un inmueble que encaja se sabe a quién llamar primero, sin depender de que el agente se acuerde.
Visitas, ofertas y comisión
- Las visitas en la agenda, con su fecha y su hora.
- Las ofertas con su importe, en el encargo al que se hacen.
- La documentación del inmueble, en la ficha de su propietario.
- Y la factura de cada comisión, con lo que queda por cobrar.
Lo que no hace, para que lo sepas antes: Prontara no publica en los portales. Los portales siguen siendo donde se anuncia; esto es la gestión de la agencia. Trae los encargos de venta, alquiler y valoración con sus estados, los interesados, la agenda de visitas y las comisiones.