Partes de trabajo y horas por obra: del papel al móvil
El parte de trabajo es el papel más importante de una empresa de reformas y el que peor se trata: se rellena el viernes de memoria, llega a la oficina con manchas de yeso y se pasa a limpio cuando hay un rato.
Para qué sirve de verdad un parte
Para saber cuánto ha costado una obra. El material deja factura; la mano de obra sólo deja el parte. Sin partes fiables, el margen de una obra es una estimación, y casi siempre más optimista que la realidad.
Dónde se rompe el parte de papel
- Se rellena días después, y las horas se redondean hacia lo que «debería» haber sido.
- Un operario que pasa por dos obras el mismo día las apunta todas en la primera.
- Llega a la oficina cuando llega, y alguien lo vuelve a teclear.
- Nadie lo cruza con la obra hasta que se cierra, cuando ya no se puede corregir nada.
Del papel al móvil: lo que cambia es el momento
Pasar el parte al móvil no es para quitar papel: es para que se apunte el mismo día, en la obra, por quien hizo el trabajo. No hace falta instalar nada si el programa se usa desde el navegador. Lo que sí hace falta es que cada operario entre con su usuario, para que las horas sean de alguien.
Las horas, a su obra y con su coste
Una hora apuntada sin obra no sirve para nada, y una hora sin coste tampoco: ocho horas de un oficial no cuestan lo mismo que ocho de un peón. Por eso cada hora va a su parte, el parte a su obra, y el coste lo pone el operario que la hizo, no una media.
Lo que no va en el parte
El material que se compra para una obra y los demás gastos —un contenedor, un alquiler de andamio— no son mano de obra, pero también son coste de la obra. Si cada compra y cada gasto se carga a su obra el día que llega, el coste de la obra está al día sin esperar a fin de mes.
En el programa de Prontara para reformas los partes de obra llevan su número y se apuntan desde el navegador del móvil, cada operario con su usuario. Cada hora imputada va a su parte y a su obra con el coste de quien la hizo, y al cerrar el parte su coste entra en la obra. Con las compras y los gastos cargados a la obra, la rentabilidad por obra enseña lo gastado al lado de lo facturado sin esperar a cerrarla.