Programa para hacer presupuestos de reformas sin perder margen
El presupuesto de una reforma se hace deprisa, con el cliente esperando y otras dos empresas presupuestando la misma obra. Y es donde más margen se pierde, casi nunca por el precio: por lo que se queda fuera o se mide mal.
Cómo se hace hoy
Casi siempre, con la hoja de cálculo de la obra anterior. Se copia, se cambian las mediciones, se retocan dos precios y se manda. Funciona, y por eso nadie lo cambia, hasta que una obra sale con pérdidas y nadie sabe decir en qué partida.
Dónde se pierde el margen antes de empezar
- La partida que no se midió: «y quitar el alicatado viejo», que en la obra son dos días de un oficial.
- El precio copiado de un presupuesto de hace un año, con el material más caro hoy.
- El IVA puesto a ojo: una reforma de vivienda de un particular puede ir al tipo reducido si cumple las condiciones, y no todo lo que se presupuesta las cumple.
- Lo que el cliente pide a mitad de obra y nunca se presupuestó, que se hace y no se cobra.
Por capítulos y partidas, y por qué importa
Un presupuesto por capítulos —demoliciones, albañilería, fontanería, electricidad, acabados— y, dentro de cada uno, partidas con su medición y su precio, se entiende mejor: el cliente ve qué paga y tú ves dónde está el dinero. Pero la razón de verdad es otra: lo que se presupuesta por partidas se puede certificar por partidas. Un presupuesto de una sola línea obliga a certificar «a ojo» un porcentaje del total.
El presupuesto no termina cuando el cliente firma
Lo que el cliente acepta es lo contratado, y es la medida con la que se compara todo lo demás: lo ejecutado, lo certificado y lo gastado. Si el presupuesto se queda en un correo y la obra se lleva en otro sitio, esa comparación se hace al cerrar la obra, cuando ya no hay nada que corregir.
En el programa de Prontara para reformas el presupuesto se hace por partidas, cada una con su cantidad, su precio y su tipo de IVA, y el PDF sale con el desglose de cada tipo. Cuando el cliente lo acepta, «Pasar a obra» crea la obra con esas partidas, y en la obra cada partida lleva su capítulo. Desde ahí se certifica por partida, y la rentabilidad de la obra enseña lo facturado, lo cobrado, lo gastado y el margen mientras la obra sigue abierta.