Veri*factu en una empresa de reformas: certificaciones y facturas
Una obra de reformas no se factura una vez: hay anticipo, certificaciones a medida que avanza y, a veces, una factura que hay que corregir. Con Veri*factu cada una de esas facturas queda registrada y encadenada, y eso cambia cómo se arregla un error.
Cuándo te obliga
Si tu empresa de reformas es una sociedad, desde el 1 de enero de 2027; si eres autónomo, desde el 1 de julio de 2027. A partir de ese día, la factura de cada certificación tiene que salir de un programa que cumpla el reglamento, con su QR y su registro.
Lo que cambia al facturar la obra
- Cada certificación es una factura con su registro: no se puede «rehacer» la del mes pasado con otro importe.
- Si una certificación salió mal —una partida medida de más, un precio equivocado—, se corrige con una rectificativa que dice qué cambia.
- Las facturas que se quedaban en un borrador de Word o en la hoja de la obra tienen que salir del programa, numeradas y encadenadas.
Ordenar la obra antes de facturarla
Con Veri*factu, el error caro es facturar antes de tener claro qué se ha hecho: cada factura emitida se queda. Por eso compensa que la certificación salga del presupuesto aceptado, partida a partida, y que la factura salga de la certificación, en lugar de escribir cada factura a mano.
En el programa de Prontara para reformas el presupuesto va por partidas, las certificaciones salen de él y cada una se factura desde su ficha. La factura se registra en la modalidad VERI*FACTU, lleva su QR y se envía a la Agencia Tributaria al emitirla; si hay que corregirla, se hace una rectificativa. Y el IVA del trimestre sale de esas facturas y de tus compras, casilla a casilla.