Estudio de arquitectura
El encargo no se acaba cuando lo entregas: se acaba cuando te lo pagan.
Entre entregar el proyecto y cobrarlo hay un visado, una licencia y a veces un requerimiento, y cada uno en una ventanilla distinta. Por eso los estados del encargo no son «abierto» y «cerrado»: son si está redactado, si lo visaron y qué dice el ayuntamiento.
Qué incluye
Cómo se lleva hoy un estudio, y dónde se rompe
La mayoría de estudios pequeños lleva los encargos en una hoja de cálculo, los plazos en el calendario de quien lleva el trámite y los honorarios en la cabeza de quien firmó la hoja de encargo. Funciona mientras son tres encargos y nadie se va de vacaciones.
Se rompe siempre en el mismo sitio: después de entregar. El proyecto sale del estudio y empieza su vida administrativa —visado, licencia, un requerimiento que hay que subsanar en diez días— y eso ya no vive en ninguna hoja. El expediente se queda parado en una ventanilla, el plazo caduca, y el hito de honorarios que dependía de esa licencia no se factura porque nadie se acordó de que ya tocaba.
Y hay un fallo que para el estudio entero: el seguro de responsabilidad civil de quien firma. Si caduca, el colegio no visa. Suele descubrirse el día que se va a visar.
Qué cambia con Prontara
El primer mes
- Eliges el plan y pagas el alta. Tu programa se prepara con los estados, los tipos de encargo —del estudio previo al informe pericial— y los tipos de obra ya puestos.
- Das de alta a los técnicos del estudio con la fecha de su seguro. Es lo primero porque es lo que para el estudio si se pasa.
- Metes los encargos vivos, uno por ficha, con el estado en que están hoy. No hace falta meter el histórico para empezar.
- A cada encargo con algo pendiente en una ventanilla le cuelgas su trámite y su plazo. A partir de ahí, la lista de requerimientos es la que se mira cada mañana.
- Cuando se cumple un hito, lo das por devengado y sale la minuta. Al final del mes ya sabes qué encargos te han dejado dinero y cuáles no.
Facturas y Hacienda
Cada factura queda registrada y encadenada con la anterior, lleva el QR tributario y se envía a la Agencia Tributaria en segundos. No hay que comprar un módulo aparte ni cambiar de programa en 2027.
Desde tu ERP te explicamos el trámite en la sede de Hacienda, paso a paso. Mientras tanto facturas con normalidad: lo emitido se guarda y sale en cuanto está.
Los modelos 303, 390, 130, 111, 115, 347 y 180 salen de tus facturas y tus compras, con el número de cada casilla y de dónde viene cada cifra. Los presentas tú o tu gestoría, sin volver a teclear nada.
Módulos incluidos
Las pantallas de tu día a día, con el nombre que tienen en tu oficio. Aparte, tienes tus ajustes y tus tablas de configuración. Tus datos salen de tu propio ERP.
Aquí las cosas se llaman como tú las llamas
No es el mismo programa con otras etiquetas: el ERP de estudio de arquitectura trae el vocabulario de tu oficio, y es lo que vas a leer en cada pantalla.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para un estudio de una o dos personas?
Sí, es para eso. Los planes se diferencian por cuánta gente trabaja a la vez, y el más pequeño está pensado para un estudio que empieza. Los precios están en la página de precios.
¿Tengo que cambiar mi forma de llamar a las cosas?
No. El programa habla como un estudio: encargos, fases, visitas de obra, hitos de honorarios, emplazamiento. No verás «pedidos» ni «partes de trabajo».
¿Hace falta instalar algo?
No. Se usa desde el navegador, en el ordenador del estudio o en el portátil de obra, y los datos de cada estudio están separados de los de los demás.
¿Qué pasa con los encargos que ya tengo en marcha?
Los das de alta con el estado en que están hoy. Para empezar a trabajar basta con los vivos; el histórico puede esperar.
¿Y si un colaborador externo me factura una parte del encargo?
El ingeniero de instalaciones, el topógrafo o el laboratorio son proveedores, y lo que te cobran se apunta como gasto del encargo. Así sabes lo que te costó de verdad.
Los precios y lo que incluye cada plan, en la página de precios.
Arranca con Estudio de arquitectura
Pagas el alta una vez, 590 € + IVA en el plan más sencillo, y una cuota al mes por persona trabajando a la vez. Sin permanencia. Si en 30 días no te convence, te devolvemos todo lo que hayas pagado.
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