Gimnasio: cómo llevar las cuotas, los bonos y las bajas
En un gimnasio el socio activo no da problemas. Los dan los demás: el que suspendió en agosto, el que consumió su bono, el que pidió la baja de palabra y el que vino a probar una clase y no volvió.
Cuatro formas de contratar, cada una con su estado
Cuota mensual, bono de sesiones, entrenamiento personal y clase suelta se venden y se terminan de forma distinta. Si cada socio tiene lo que ha contratado apuntado con su estado —ofertado, contratado, activo, suspendido, consumido, facturado o baja— se sabe de un vistazo quién está dentro y quién se está yendo.
Los suspendidos son la primera lista a la que llamar
Quien suspende la cuota por vacaciones tiene intención de volver. Si nadie le llama en septiembre, muchas veces no vuelve. Tener a los suspendidos en su propio estado convierte ese olvido en una lista corta.
Bonos consumidos y bajas
- Un bono consumido es el mejor momento para ofrecer el siguiente: la persona ya viene.
- Una baja apuntada como baja deja de cobrarse, y se acaba la discusión del recibo que no debía pasar.
- Las cuotas pendientes de cobro, con lo que falta de cada una, a la vista a final de mes.
Los que vinieron a preguntar
La persona que pregunta precios o prueba una clase y no se apunta suele perderse. Si entra como oportunidad, se la puede volver a llamar cuando empiece un grupo nuevo o cambie de horario.
El programa de Prontara para gimnasios trae las cuatro formas de contratar con sus estados, los interesados como oportunidades, la agenda de clases y entrenamientos, las cuotas pendientes y lo que vendes en recepción. No es un control de accesos: no abre tornos ni lee tarjetas, y preferimos que lo sepas antes.