Obrador y panadería: cómo llevar los encargos del día
El pan del día va solo, por la caja. Lo que se complica son los encargos: la tarta de cumpleaños, el pedido de un bar, las bandejas para un evento. Se apuntan en una libreta en el mostrador y el obrador se entera por un papel.
El encargo sigue al obrador
Quien atiende no sabe si la tarta del sábado está en el horno o sin empezar, y baja a preguntar. Si cada encargo tiene un estado que el obrador va moviendo —confirmado, en obrador, en horno, listo para recoger— el mostrador lo ve sin moverse y contesta al cliente en el momento.
- Presupuestado: el cliente todavía lo está pensando.
- Confirmado: ya cuenta para el obrador.
- En obrador y en horno: se está haciendo.
- Listo para recoger: el mostrador ya puede avisar.
- Entregado y cobrado, y cerrado.
Tres clases de encargo
No se lleva igual un encargo de mostrador, una tarta por encargo y un pedido para un evento. Si cada uno dice de qué clase es, en las fechas fuertes se ve cuántos pedidos grandes hay para cada día antes de aceptar uno más.
Lo que deja cada encargo
Una tarta por encargo, con la materia prima y las horas de verdad, puede no dejar lo que parece. Apuntar lo cobrado y lo que costó en el mismo encargo da el margen de cada uno, y con los albaranes de harina y materia prima cargados al llegar, el género cuadra con lo que se vende.
El programa de Prontara para panaderías y obradores trae así los tres tipos de encargo con los estados del obrador, el margen de cada encargo, el género con su stock, los productos con su precio y los albaranes de tus proveedores. No sustituye a la caja del pan del día, y hoy no tiene pantalla de recetas ni de alérgenos: te lo decimos antes.