Correduría de seguros: cómo llevar las pólizas y los recibos
Una correduría pequeña trabaja con diez o quince compañías, cada una con su portal y su clave. La cartera está repartida entre todos ellos, y saber qué tienes de verdad exige entrar en cada uno.
El dinero está en el recibo, no en la póliza
Un recibo devuelto no es un cobro pendiente más: es una cobertura que se apaga y una comisión que no llega. Si cada recibo está en su póliza con su periodo, su importe, la comisión que deja y, si se devolvió, cuándo, los devueltos son una lista que se mira cada mañana, antes de que el cliente se entere el día del siniestro.
El último día para no renovar
Para no renovar una póliza hay que avisar antes del vencimiento. Si esa fecha está apuntada en cada póliza, la conversación con el cliente se tiene a tiempo; si no, la póliza se renueva sola y quien pierde la confianza es el corredor.
Cada póliza, con su estado
- Presupuestada y solicitada a la compañía: todavía no cubre.
- En vigor y en renovación: la cartera viva.
- Suspendida por impago: la que hay que llamar hoy.
- Anulada, no renovada o traspasada: fuera, pero con su historia.
Siniestros y comisiones
Cada siniestro con la fecha en que pasó, la fecha en que se declaró, lo estimado, la franquicia y lo pagado. Y cada comisión con su marca de liquidada o no, para saber a final de mes qué te debe cada compañía.
El programa de Prontara para corredurías trae así las pólizas con su ramo y sus ocho estados, la prima desglosada, los recibos, los siniestros y las compañías con tu clave de mediador. No sustituye a los portales: la póliza la sigue emitiendo la compañía. Lo que tienes aquí es tu cartera entera en un sitio.